sábado, 6 de agosto de 2011

Moción de censura.

Es como la curiosidad que plantea no saber qué cara tendrá o cómo sonará su voz. Una cristalina incertidumbre de color oleaje que trasnocha debajo de nuestras casas... debajo de nuestras almohadas.
El agua salada no es armónica con nuestras vacaciones sino con nuestros latidos. Latidos de corazones que no saben qué decirse, que no saben cómo amarse.
Igual el amor no exista y únicamente se trate de una amplia gamma de valores y esteriotipos. Quizá el alma no sea tan grande, quizá el rayo se sol hoy no me deslumbre tanto.


No quiero irme ni quedarme.
No quiero ser ni un helicóptero ni un vaso.

D.

martes, 21 de junio de 2011

diseñando en un en medio

Cuatro siglos hace que mi boca pronunciara tu pesar... en el mar de las hadas...
no tenemos tiempo de remar en la corrientes sin que tiemblen las montañas que separan los países que están en guerra.
Las guerras, naturales por decreto, protegen la ignominia que pertenece al pobre y al rico , y la protesta venidera que se asoma fuerte des del otro lado también se quedará como hoja de un libro ya cerrado.
A veces, no puedo evitarlo, y pienso que las injusticias son inevitables, y me duele esta guerra fría entre mi lucha y mi consenso, un dolor básico que todos aprendemos a cargar sobre los hombros de caminante ciego o del títere comprado, un dolor como de nivel usuario.

Sobrevolar con brío para pintar la pancarta... o observar la realidad sin entender muy bien quién está perdiendo y quién está ganando...

D.


sábado, 7 de mayo de 2011

Punto y final.

Solo necesito pensar en ello para echarte de menos.
Como las golondrinas echan al vuelo al emigrar en el soberano invierno, como la pluma del ave traspasa montañas y alientos entre cada una de las persona que viven. Te echo de menos por cada gota de víscera que sustenta mi filantropía.
Únicamente echarte de menos y ya no siento consuelo de recorrer mundo idolatrado y alejado.
Pero cada uno es como es, y yo asumo la condena de ser tan plausible como abominable. Tan risueña como antisocial, tan felina como malcarada.
No entiendo de grandes números de amistades, ni sé moverme entre el oleaje de una ciudad cosmopolita. Solo un árbol y yo, o un banco y yo, o una hoja de papel y yo... nada más sería imprescindible en la esfera de mi esencia.
Hay demasiado ruido en el perímetro de esta manzana, y ese ruido me hace sentir pequeña y miserable.
Yo quisiera volar a solas, alejada de los focos y de los dedos acusadores y de los ojos recelosos que esperan no sé qué de mi.

Yo soy Dima, nada más... y después de eso no me busques porque en la trastienda nada de lo que hay me pertenece.

D.

viernes, 29 de abril de 2011

Quererte.

Si resigo los peldaños que cubren mi corazón desesperanzado, si riego la yedra que cubre un insomnio prolongado, si esta tortura no resuelta que viene de dentro sigue a contracorriente entre la orquídea y Callao, no sé en qué partícula supuesta del mundo hallaré el bien estar.
El bienestar...
ese asunto que conjetura mi dolor de estómago con la vuelta de septiembre, mi ardor postneural en las sienes con la fricción de tus manos al sostener mi frágil remordimiento.
Quererte es una responsabilidad, y es como si aún no supiera conllevarla.
Como un deber reflexivo y placentero, y a la vez una angustia tenebrosa que resbala al segundo entre mis dedos y mis labios...
Quererte duele mucho, y solamente la caricia que resuelvo cuando pasas tu mano por mi cuello consigue que me desprenda de eso... del miedo.

Pero igual te quiero.

D.

lunes, 25 de abril de 2011

(13)

"Impulso, impulso, impulso,
siempre el impulso procreador del mundo.

Desde las tinieblas avanzan los iguales, siempre la materia y la
multiplicación, siempre el sexo,
Siempre una identidad entretejida,
siempre la diferenciación, siempre
una progenie de vida.

de nada vale entrar en detalles, cultos
e incultos saben que es así.

Seguro como el que más, a plomo
sobre las columnas, sólido,
ensamblado en las vigas,
Fornido como un caballo, afectuoso,
altivo eléctrico.

Aquí me alzo junto a este misterio.

Diáfana y suave es mi alma, y diáfano
y suave todo lo que no es alma,

Si uno falta, faltan ambos, y lo visible es la prueba de lo visible,
Hasta que se vuelve invisible y es probado a su vez..."

Walt Whitman. "Cuerpo, pueblo, espíritu"
Traducción: Leandro Wolfson.

sábado, 2 de abril de 2011

Punto.

Le quería mucho, muchísimo.
Pero la lluvia del cielo plomizo pudo más que todos aquellos verbos y pronombres.

Le quería mucho, muchísimo, pero los días pasados contemplaban un final reconocible para ambos, la inminente tragedia del cada uno, y estar a sabiendas de que la ventana y la puerta permanecerían tapiadas durante los años venideros.

Los rayos de luz ya no filtraban en sus corazones, la búsqueda pueril del amor caduco se rendía ante cada una de sus plegarías, y el color de su habitación se tornó negro como el miedo y el estupor.
Nada es infinito en el destino del hombre.
Nada comienza y acaba en el mismo camino.
Nada perdura fresco en la tempestad del tiempo y nada complace a la traición y a la dolencia.

Y si me hago consciente, en el más servil sentido de la conciencia, entonces duele más. Y entonces... ya no encuentro consuelo si estoy contigo.

D.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Fotografía de un instante II


Fantaseo a medida que se resuelven las horas en el trabajo.
Quiero tocar el piano un día para poner melodía a mis páginas, y hacer devotos los trajines que predican elegancia... y fotografíar... de nuevo.
Impactar mi punto de vista en la viñeta captada por el obturador y el diafragma, y revelar verdades y mentiras que pasean en la ciudad en días de sol... en días de llorar...
Fotografíar, durante horas. Un pasatiempo casi olvidado en el último año.

Hacer de la palabra la imagen y del movimiento, el infinito rechazado.



lunes, 14 de marzo de 2011

Perecer.

Yo solo deseo prometerte parte de mis surcos y mis entrañas.
Solo entregarte apenas un chasquido entre lo que resta el orgullo a mi corazón, desear apostar en vida lo que me mata, y pretender, desmenuzando atisbos de asfixia desmembrada, quedarme quieta por siempre para olerte.

Y susurrarte cada día un rato que te amo ...

Y enojar tu fruncido de vez en cuando como amenaza de huida, para ofrecer pasión al desencanto de la rutina y del lecho hastiado.
Preceder al pétalo en St Jordi y dar por petenera a las tradiciones, besarte la bondad inmensa que yace en tu corazón golfo y jurarte café todas la mañanas.

Yo solo deseo prometerte parte de mis surcos y mis entrañas.

Gozar tu falta de caligrafía y el exceso en sal de tus manjares, aguardar en cama soñando tus caricias, y recibir a tu "y" griega latina como a toda a una dama.

Solo eso.
Nada más.

D.

lunes, 14 de febrero de 2011

Desde Al Masser hasta Fontana.

Era la calidez que se despojaba de tu aroma el surgir ingrávido de olerte y pecar cada noche abrazada a mis miedos.

Cuando te miro dentro de mi soliloquio, cuando la pesadumbre feroz se ha comido al hambre y apenas quedaron dos inmigrantes sin papeles en la frontera del deseo.... entonces un gran amanecer saluda a la llama de esta vela cálida de media noche...

No quedan cigarros que encender, ni tiempo que restar al desamor furtivo, porque hoy en Egipto los mortales saludan una nueva forma de incertidumbre, el sino humano no tiene recursos para el dolor que socorre la espera y el hambre... y en mi corazón solo se presiente que se les otorgará una transición de verdad para llegar a una democracia de mentira, tan mentira como la política.

Y muy lejos de ese vuelo de mariposa, yo. Y tú.
Nosotros.

D.

martes, 8 de febrero de 2011

Desmotivación in vitro.

¿Qué distancia socorre mi penumbra hivernando días de Sol que perforan mi memoria?

Una distancia o una conglomeración, normalmente, de injusticias tan reales como mi respiración, o como la pleitesía que se rinde a fantoches de la banal izquierda.
Esta desmotivación nace seguramente de ya no poder creerme nada de lo que me sucede.
El dinero es una papelina que inyectamos a nuestros corazones corrompidos, y el amor una especie en extinción de cuando los dinosaurios.
Quiero ser la piedra de una casa palestina, aunque sea en ruinas y desorientada... pero siempre tendrá esa piedra más honor que cualquier calle de una Barcelona aburrida y desahuciada de su propia hipoteca.
Un primer mundo que no me interesa para nada... porque me sabe a lengua malhablada... y a sonrisa de payaso.

D.

lunes, 31 de enero de 2011

Sin más.

Y brotamos a tierra descubierta,
como los jilgueros de canto atajado,
como las cumbres grandiosas que liberan el volar de las golondrinas,
que con sus alas y su búsqueda, hallan a cada invierno el verano.

Brotamos pétalos en los labios del secuestro,
para que nuestro cuerpo, nuestro pueblo, nuestro espíritu...
para que el pensar hipocondríaco se de la mano con el camino ya pisado.

Brotan las hojas que nos suceden en los dedos,
brotan las páginas de los libros que nos conquistaron,
brotan nuestras casas, sosegadas y taciturnas...
brotas tú en la mañana y brota mi esperanza al mediodía...

Brota la silueta y la anatomía,
las viñetas de Maitena, los vientos en las calles de Barcelona,
brotó ayer un calendario sin septiembre
brotará quizá mañana la voz menguante y olvidada.

Y yo solo anhelo florecer juntos en un nido,
y que las culebras que estrangulan nuestras gargantas,
se vayan lejos de nuestra casa,
y brotar entonces la calma y la dulzura de nuestra cama.

Mi poesía no es sublime... no es poesía. Solo es el brotar de mi amor, siempre puro e imperfecto...



sábado, 29 de enero de 2011

martes, 25 de enero de 2011

Ja parlarem...

Tengo una fe reticente en los bolsillo...
algún día encontraré un café donde sentarme a escribir
y poetizar dos abriles por cada dos suspiros...

Algún día vespertino de amargo tragos y bordeados alfileres,
cimbrearé el dibujo de mi falda,
dejaré que las manos aplaudan el decadente de mi pulmón...
dejaré huellas en los somieres que no son de niños guapos
para que el alma y el timón conduzcan al mismo paso.

Preferiré entonces volar aseados cabellos contra el viento bandolero,
y me desnudaré poquito a poco sin dentelladas ni mordiscos,
practicaré el arte del pretérito supino,
y me morderé la lengua al azar para no pensar más ni en las palabras ni en los riesgos.

Entonces... hablaremos.
De noche, me quitaré el velo.

D.

lunes, 24 de enero de 2011

Porca miseria.

Mira Dima, es que en realidad no hay secreto, sencillamente se trata de que todo lo que te joda, lo que te insatisfaga, lo que te moleste o lo que te agobie… a la puta calle…”

Entonces tomé el lápiz de color amarillo y negro con la mano zurda que tenemos la mayoría de zurdos y comencé a dibujar la silueta de una montaña… lejana, enorme, con el sol agazapado en el costado y la brisa blanca hiriéndole en la cima.
El algodoncillo que difumina la mina negra siempre consigue precipitar una atmósfera impenetrable, una hoja en blanco se vuelve en algo transgresor que toma forma punzante en el pensamiento, al rato el sentimiento se torna fugitivo y vuelve a ser la hoja en blanco.
Toda cuesta arriba supone una multitud de cíclopes que golpean la sesera y la petenera. La gota gorda que pretende inmolarme cae pegajosa adheriéndose al milímetro de piel recorrido, y la rodilla escaneada muestra una luxación indescriptible que no duele en ella misma…. Todo está en el corazón. Es la pendiente kilométrica que se describe a lo largo de nuestra vida y el ciclomotor ya está muy pasado de moda.

El dibujo no ha quedado penoso del todo, pienso en el transcurso del la pastilla gutural de ibuprofeno que se hace notar en su pasar por la garganta, ilusa yo pensando que el antiinflamatorio curará mi desamor. Decido pestañear por unas milésimas de segundo… con el tiempo gano dotes y pierdo reflejos.

Quizá la montaña que se describe en la hojaldrina de cartón no signifique nada, seguramente mañana nada habrá cambiado, pero el pedazo de espejo que no supe encontrar parece ser que quedo clavado en la víscera, así que el malestar ya no es venidero, es básicamente crónico… sin duda, para siempre.
Y sin reparo a parafrasear a una vieja amiga toca tomar dos opciones: “uno solo puede amargarse o aceptar sus miserias… entonces ya puede ser feliz”

Mis miserias… todo un gusto.

D.

domingo, 23 de enero de 2011

Como un amor de Extrema y dura.

Ni miedos desde mi Plasencia,
ni ortigas desquitadas,
ni pétalos de lumbre triste
ni vestiduras nunca desgarradas...

Ni piedras en los rincones,
que no dejan a honrados caballeros,
defender a trompicones los más olvidados reinos.

No me verás nunca más juzgar la rosa que no soy,
no volverás a desmenguar el invierno que no es hoy,
no criaremos más poemas en esta letra tan cursiva,
no nos reprocharemos el tintineo de robarnos más la vida.

No busques el homenaje en esta boca de tan puta tan seca,
no me vendas la camisa rota ni el fardo de tu melodía,
no te engañes, mi amor ya no es sol de mediodía,
déjame clavar las uñas a la espalada de otra duna,
y así, de una en una,
olvidarme de verdad de tu templo y de mi meca.

D.



sábado, 15 de enero de 2011

Mariam.

Cuando mi madre se quedó embarazada de mi hermana pequeña, la más pequeña quiero decir, rompió aguas a los cinco meses. No recuerdo ese día con demasiados detalles, yo tenía diez años y estaba en casa, en el piso de entonces que no mucho más tarde se nos quedaría pequeño.
No se encontraba demasiado bien, no sabría explicar los síntomas, solo recuerdo que aquejaba un extraño dolor, algo no marchaba bien.
Inmediatamente mi padre la llevó de urgencias al hospital, al Clínico de Barcelona, y allí tuvo que quedarse.
Los médicos advirtieron que la bolsa se había roto y que estaba perdiendo líquido, el feto tenía 5 meses y no se atrevían a hacerle una cesárea. Imagino lo peliagudo del asunto para todos, para mi pobre madre, para mi padre, y para el médico que en sus manos estaba decidir qué hacer... pero no recuerdo lo peliagudo del asunto para mi. Solo sé que nunca tuve ninguna duda de que nada iría mal, mi hermana viviría y punto.

Al final decidieron "inmovilizar" a mi madre postrada en una cama con la prohibición terminante de no moverse de ella para perder la menor cantidad de líquido amniótico posible.
Estuvo prácticamente un mes estirada de en la cama. Comía, bebía, orinaba... encerrada en las cuatro esquinas de la cama. Cualquier verticalidad, cualquier movimiento brusco determinaría el fin de la vida de mi hermanita, un destino incierto en manos para unos de la ciencia, para otros de la suerte y para mi de la fe.
Fe en su vida, nada más.

Hay una escena que la grabé en mi memoria como si de ayer se tratara: mi madre llevaba una melena larga con ese color castaño oscuro que ella tiene y yo he heredado. Ya en la tercera o cuarta semana una tela de polvo blanquecina le cubría el cabello como si de una cortina de seda se tratase. Mis tías se lo lavaron con delicadeza un día con un rebaño de agua templada y no paraban de hacer chistes divertidos y risueños respecto a la situación.
También recuerdo que íbamos con mi hermano y mi padre al Pans & Company de la esquina de vez en cuando para comer y a mi eso me encantaba sobre todo porque me estaba convirtiendo en toda una experta de combinaciones posibles de ingredientes que poner en el bocadillo.

Cuando recuerdo este suceso lo que más me abruma era mi parsimonia, mi inocencia, mi fe injustificada que no sé de dónde procedía, una fe virgen y pura venida de la nada, nacida desde la honestidad y la frescura que solo una niña de diez años puede tener, lejos de preocupaciones o de catastróficas elucubraciones....
A los seis meses finalmente se vieron obligados a practicarle la cesárea y mi hermana fue llevada a la incubadora donde estuvo tres meses más.

La primera vez que la vi, dentro de aquella nave espacial con tubos que le entraban y salían de la nariz pensé : "jolines, es igual que el papa". Podía pasarme horas contemplándola con los ojos bien abierto sin pestañear porque ella ya estaba con nosotros, mi niña, mi Mariam "¿Veis como todo iba a ir bien????". Era preciosa, tan minúscula, tan delicada, tan morena, su mano entera prácticamente cabía en el pulgar de mi padre. Mi madre cada día estaba unas horas acariciándola suavemente para que ella desarrollara la sensibilidad y transmitirle así calor y ternura.

En un viaje a Siria, visitando a mi familia paterna llevamos por primera vez a Mariam, debía tener tres o cuatro años, no lo recuerdo bien, y lo primero que dijo mi abuelo al verla fue "Anaboussi!!! Anaboussi!!!" que es el apellido de mi padre, reafirmando el evidente parecido.
Una noche, en aquel viaje, mi padre dijo hablando con mi madre y conmigo textualmente "no se que habría sido de mi sin Mariam" y lejos de poder sentirme rechazada o menos preciada le entendí perfectamente, entendía con mis entonces 13 años a qué se refería porque... yo no sé tampoco que habría sido de mi sin ella.

No sé bien bien por qué hoy tuve la necesidad de compartir esto con vosotros, no lo sé.No suelo escribir explícitamente sobre mi vida.
Quizá porque llevo unos días agradeciendo tener a una familia tan bonita, o por dar una halo de esperanza a la gente que de pronto pierde la fe, o por revivir aquellos sentimiento de niña cuando todo parecía más fácil y estaba más claro... quién sabe.

Solo decir que mi hermana a día de hoy, !!!!es casi más alta que yo!!!!!

D.

viernes, 7 de enero de 2011

Las perlas de Afrodita.

"La palabra que cifra mejor su cuerpo es: turgente. Azuzada por mis salaces ficciones, todo en ella se vuelve curva y prominencia, sinuosa elevación, blandura al temple. esa es la consistencia que el buen degustador debería preferir para su compañera a la hora del amor: tierna abundancia que parece apunto de derramarse pero que se mantiene firme, suelta, elástica como la fruta madura y la pasta recién amasada, esa tierna textura que los italianos la llaman morbidezza, palabra que hasta aplicada al pan suena lasciva"

"Elogio de la madrastra".
Mario Vargas Llosa.

"Las perlas de Afrodita" Herbert Draper.




miércoles, 5 de enero de 2011

Whatever makes you happy...

Y qué le voy a hacer si el jazz me puede?
Qué voy a hacer si cada partícula de mi ser soñador
se estremece ante el punzante dolor de lo que no es melodía sino travesura.

Trasládate a ese laberinto, ocaso del "acaso",
de la rima que no asiente paciencia,
que no asciende ...
ese vaivén del alma que nunca es pura y nunca casta.

Solo sé ser tuya... para nunca estar a tu lado.

D.





sábado, 1 de enero de 2011

Blue skies II

Recuerdo aquella noche como si fuera pasado mañana.

Recuerdo estar abrazados entre las sábanas de mi lecho,
y escuchar la canción más bonita del mundo...
apoyada en tu hombro ... y tu piel también suave,
la piel más suave del mundo...


"don't say that you love me..
you're even so proud of me...
don't say that you forgive me..."

Blue skies.
Artista: Jenn Grant.

Yo también quisiera solo olerte.

D.