sábado, 14 de noviembre de 2009

Tarde de sábado sin mucho más que decir.

Discapacitada aboslutamente para describir el veneno. Tampoco el antídoto. No puedo reprimir las ganas de reírme vehemente cada vez que pienso en la poca credibilidad que tengo conmigo misma. ¿En qué punto se supone que se sitúa una persona cuando carece de fidelidad y nobleza para con uno mismo, cuando en el día día te sorprendes adquiriendo costumbres, ejecutando acciones y dando por sentado hechos y teorías que jamás habrían sido propias de ti?

Cuando el alboroto mental alcanza el caos entre la vulgaridad de los espontáneo y la premeditación del arrepentimiento, y se le suma a la cola la tóxica ironía de un acto ajeno a tu voluntad creo que perfectamente podemos estar hablando de la locura.

Atornillo la cabeza al pensamiento, para que no se mueva y precipite esperanza, seguridad, coherencia. Pero es mentira, la grapa se desmontona al segundo y de nuevo el tornado y la euforia vuelven a pedirme cambio... y yo estoy sin un duro.

Padezco los que algunos llamarían "trastorno de déficit de atención... para conmigo misma".
Tampoco es apatía, ni desidia, no es cuestión de desgana...
Llamemosló "tarde de sábado sin mucho más que decir". Así está mejor.



pd: "canción de Navidad" es el nombre apropiado... que cuento ni que cuento por favor que es Dickens...

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