lunes, 2 de noviembre de 2009

Del verbo ser


Era lento.
Era un ritmo pausado con sabor a segundos, con olor a minucioso silencio y rastro perdido en el poso color café.
Era precioso.
Eran cuatro o lo sumo cinco, y quedaban como compungidos ante mi presencia.
Era verano, era un sueño estar con él después de tanto tiempo.
Era mi eterna envidia al color de sus ojos, mi apretón de manos y el dolor que aguardara en el pecho al renunciar a escuchar su respiración latente y perturbadora.
Era cansancio, de volver a buscar el sendero, el destino, el final.
Era conmovedor llorar con la roca de su página web.
Era mi propia acrópolis la que encontré en aquella ruina.
Era doloroso el no tratar de volver para no verme como una recién casada.
Eran mis venas las que hacían de tatuaje y mordisco.
Era como de erudito pensar que hallaría el adjetivo.

Era un perder las agallas en el zaguán, y no era, no lo fue jamás de menester cobrarme el consuelo.



4 comentarios:

  1. No ens posem metafísics tampoc ara, oi, estimada senyoreta Dima? ;)
    Ara, si vostè m'ho permet, li diré que els dos darrers versos són colpidors de mena. En carn viva.

    Salutacions.

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  2. Querido Seré jo, mas que amor mal resuelto, es el resquicio de la resolución insatisfactoria...
    Estimat senyor Merdevalista: cagondeu! ja n'he tornat a fer metafísica!!! i es que evitar allò evident es taaaan difícil!!! igualmet espero que li hagi agradat! ;)!

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  3. Jajajja! Si amb ella fa purga, estimada senyoreta Dima, benvinguda sigui. I m'ha agradat, i tant que m'ha agradat!

    Salutacions!

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